EL ORIGEN 

La historia de casa Doñano, “la casa del indiano” como la conocen los más ancianos del lugar, es la historia de tantas construcciones coloniales que, a principios del siglo XIX se fueron prodigando en muchas “leiras” familiares -por aquí y por allá- en Galicia. Algunas de ellas son réplicas exactas de la arquitectura caribeña, mientras que otras se adaptan a la tierra sin olvidar los elementos característicos de aquéllos lugares. Los espacios interiores, las amplias salas abiertas, los colores, los olores y las formas…

En el último tercio del siglo XIX, un joven aldeano de solo 14 años llamado Jesús Millares decidió como otros tantos jóvenes de aquella época cruzar el océano en busca de fortuna. La consiguió trabajando duro desde lo más bajo y cosechando una fortuna de las más importantes de Cuba dedicándose al negocio del carbón. No olvidó por ello su aldea natal y regresó a Vilela como tantos “indianos” comprando un gran terreno y construyendo una casa a la que cada año volvía para vivir un mes en ella.

 Jesús Millares, apodado "Donano"

Por esta razón a él le llamaban don-ano (del gallego don= dueño y ano= año) que con el tiempo se transformó en Doñano.

En la casa se instaló junto con algunos compañeros tropicales y según la voz vulgar con una bella muchacha a la que naturalmente los habitantes de Vilela llamaron “la mulata” aunque no es seguro que lo fuera.

 En 1914 murió Jesús Millares en La Habana, Cuba, repartiéndose sus descendiente la propiedad. Unos 20 años más tarde, uno de ellos, Manuel Millares, compró a los otros herederos sus respectivas partes y consiguió dar unidad a la posesión. Pero no pudo sostener los gastos que ello producía y tuvo que ir vendiendo algunos enseres y finalmente la casa que en 1961 pasó a otras manos por sólo 60.000 pts. La casa estaba abocada al abandono y no era más que muros viejos y tierra sin cultivar……

Sólo los silenciosos muros y la memoria de los habitantes de Vilela mantenían vivo el recuerdo del esplendor que en su día se vivió en la casa de Donano.

EL DESTINO

En el año 1998 la casa fue vendida de nuevo. Los nuevos propietarios reconstruyeron la casona entonces convertida en cuadra y la convirtieron en Hospedería Rural. Se tuvo que pavimentar el suelo, rehacer la escalera colonial y reparar la techumbre ya que el tejado de pizarra estaba prácticamente caído.

En Agosto del 2006 un nuevo propietario que de acuerdo a los nuevos tiempos ya no era “un indiano” si no “una indiana” llegó a Vilela. María Rosa Fisas, nacida en Barcelona emigrada a Venezuela y que enamorada de Galicia quiso instalarse en esta bella región, adquirió Cada Doñano y la transformó en la actual Casa de Turismo Rural.

María Rosa Fisas, la nueva Indiana, propietaria actual de la casa.

La casa ha sido redecorada, com con muebles y obras de arte traídas del otro lado del Océano reiniciándose así como obra del “destino” la historia original. La mezcla y combinación de piezas y colores junto con la dedicada atención de su propietaria, hacen que en el ambiente actual de Casa Doñano al lado del entorno primitivo que evoca los pasados tiempos del fundador del edificio, se pueda ofrecer al público un acogedor espacio, un recuerdo a sus inicios al propio tiempo que gracias a los magníficos productos de la tierra gallega y la cocina típica unida por el amor gastronómico de la propietaria, María Rosa, hagan que ésta mansión sea un punto de recuerdo perenne para todo aquél que en CASA DOÑANO haya pernoctado o saciado su apetito.


diciembre 2016
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Diálogos

A finales del siglo XIX, Jesús Millares, un joven de 14 años marcha a Cuba desde su tierra natal, Vilela, en Galicia, en busca de mejor fortuna.

Muchos años más tarde, ya en su madurez, regresa a la aldea adquiere un extenso terreno y construye, como tantos indianos de la época, una casa grande. En ella invierte parte de su fortuna y toda su ilusión. Al pueblo llega con “La Mulata”, una cubana que causa, como mínimo, estupor y ruboriza a las gentes del lugar.

Jesús Millares va y viene de Cuba a Vilela, una vez al año. Por eso acaba siendo conocido por el mote “Don Año”, en gallego “Don Ano”. La casa será conocida desde entonces como Casa Donano.

Entrado ya el siglo XX, con la casa terminada, Jesús Millares fallece, sin hijos, en La Habana. Sus parientes y "la Mulata" heredan la casa y las tierras.  Con los años y los avatares de los tiempos difíciles, las guerras y otros errores, acaban partiendo el lugar y malvendiendo la casa. Es adquirida primero por unos, luego por otros.

En 2006, una catalana de Barcelona, María Rosa Fisas, que también es indiana caribeña, esta vez por Venezuela, conoce la casa y su historia y se enamora de ella. La adquiere, ya reformada y transformada en el actual hotel. María Rosa le imprime entonces su personalidad coincidente, el tono y el color del Caribe. María Rosa ama La Casa igual que la amó Jesús. Ambos son indianos, ambos fueron capaces de convertir esas fantasías en sueños, esos sueños en ilusiones, esas ilusiones en proyectos y esos proyectos en realidad.

La Casa, es un eje que une a Jesús y a María Rosa, pero no el único.  Ambos son indianos, ambos caribeños, lo que Jesús le debe al carbón, con el que hizo su fortuna, María Rosa se lo debe al  cobre, negocio con el que está vinculada generacionalmente.

Este blog es un homenaje a los sueños que se convierten en recuerdos.  Es un homenaje a aquellos que con su perseverancia, su esfuerzo, su ilusión perpetua, convierten la historia en leyenda,

Trata de unas cartas imaginarias, escritas por los protagonistas, Jesús Millares y María Rosa Fisas, formando un diálogo emocional sobre aquello que les une. La casa, su vida, sus orígenes, sus ilusiones compartidas, sus proyectos, sus compañeros de viaje los huéspedes de Casa Doñano.

Bienvenidos.

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