Promesa

 

Querido Jesús

Ahora cuando llega el cartero es diferente porque espero sus cartas. Reconozco este sobre y esta letra, diferente a todas los demás y cuando lo veo sonrío. Es la carta hecha a mano, escrita con letra clara y limpia, es muy distinta.

Cuando llegó tu última carta, la de Las Rosas, estaba regando el jardín y disfrutando de un merecido rato de calma después de muchos días de trajín diario y de atenciones a los huéspedes que llegan ansiosos por conocer tu tierra, ahora “nuestra tierra” desde todos los países. Pero cuando llega tu carta mi corazón se emociona y no puedo dejar de abandonar lo que en ese momento esté haciendo para abrir el sobre y empezar a preguntarme qué me has escrito hoy…

¿Sabes? Sentí mucha melancolía en tus palabras y de repente me puse también nostálgica. Cuántos recuerdos, cuántas historias y cuánta vida vivida ¿verdad? Cuántas palabras, cuántos pensamientos sin haber sido descubiertos, o entendidos… Cuántos secretos… Y cuántas coincidencias.

La primera vez que me alojé en Casa Doñano, como huésped, ya me interesé por su historia, que me pareció fascinante. Luego, cuando llegué como propietaria pregunté por la aldea y en Ribadeo por tus parientes, algunos me dijeron que sí, que algunos quedaban por la zona, otros me dijeron que no o que no sabían.

Ahora, que me lo has pedido, lo averiguaré. Tengo algunos documentos que me hablan de ti, algunas referencias que a mí me parecen pistas para encontrar a los descendientes de tus primos. Buscaré y pediré ayuda para satisfacer tu deseo.

Como siempre, las labores propias de mi trabajo, que es atender a los huéspedes de Nuestra Casa, me obligan a interrumpir esta carta. Me quedaré esperando tu respuesta para un día en que llamará el cartero, sonreiré y volveré a sentarme para leerte despacio y atentamente.

Te informaré pronto. No tardaré.

María Rosa

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Diálogos

A finales del siglo XIX, Jesús Millares, un joven de 14 años marcha a Cuba desde su tierra natal, Vilela, en Galicia, en busca de mejor fortuna.

Muchos años más tarde, ya en su madurez, regresa a la aldea adquiere un extenso terreno y construye, como tantos indianos de la época, una casa grande. En ella invierte parte de su fortuna y toda su ilusión. Al pueblo llega con “La Mulata”, una cubana que causa, como mínimo, estupor y ruboriza a las gentes del lugar.

Jesús Millares va y viene de Cuba a Vilela, una vez al año. Por eso acaba siendo conocido por el mote “Don Año”, en gallego “Don Ano”. La casa será conocida desde entonces como Casa Donano.

Entrado ya el siglo XX, con la casa terminada, Jesús Millares fallece, sin hijos, en La Habana. Sus parientes y "la Mulata" heredan la casa y las tierras.  Con los años y los avatares de los tiempos difíciles, las guerras y otros errores, acaban partiendo el lugar y malvendiendo la casa. Es adquirida primero por unos, luego por otros.

En 2006, una catalana de Barcelona, María Rosa Fisas, que también es indiana caribeña, esta vez por Venezuela, conoce la casa y su historia y se enamora de ella. La adquiere, ya reformada y transformada en el actual hotel. María Rosa le imprime entonces su personalidad coincidente, el tono y el color del Caribe. María Rosa ama La Casa igual que la amó Jesús. Ambos son indianos, ambos fueron capaces de convertir esas fantasías en sueños, esos sueños en ilusiones, esas ilusiones en proyectos y esos proyectos en realidad.

La Casa, es un eje que une a Jesús y a María Rosa, pero no el único.  Ambos son indianos, ambos caribeños, lo que Jesús le debe al carbón, con el que hizo su fortuna, María Rosa se lo debe al  cobre, negocio con el que está vinculada generacionalmente.

Este blog es un homenaje a los sueños que se convierten en recuerdos.  Es un homenaje a aquellos que con su perseverancia, su esfuerzo, su ilusión perpetua, convierten la historia en leyenda,

Trata de unas cartas imaginarias, escritas por los protagonistas, Jesús Millares y María Rosa Fisas, formando un diálogo emocional sobre aquello que les une. La casa, su vida, sus orígenes, sus ilusiones compartidas, sus proyectos, sus compañeros de viaje los huéspedes de Casa Doñano.

Bienvenidos.

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