Querido Don Jesús., le tengo muy buenas noticias.
Después de recibir su carta me puse de inmediato a investigar si de verdad existía por aquí algún descendiente de su familia. Y sí, encontré a Marcial, que es hijo de Venancia, que a su vez es hija de su sobrina Faustina hija de la hermana de usted. Le cuento.
Marcial se quedó muy gratamente sorprendido de su historia y de lo que está pasando en Casa respecto a usted.
Me contó muchas cosas sobre su familia, de los que fueron a Cuba y hasta de usted mismo, pues aunque usted piense que le olvidaron, ellos siempre lo tienen presente y se saben muchas historias de las que usted es siempre el protagonista.
Marcial se ha emocionado con todo esto y yo con él. A él casi le saltan las lágrimas de pensar que, de algún modo, desde este misterio, retorna su nombre dónde antes había silencio y que todo vuelve a asentarse.
He mandado colocar una placa en la entrada, con esa frase suya “Nací en Galicia. Morí en Cuba. Mi vida es mi casa. Mi casa es ahora tu vida“. La he hecho hacer en cobre, traída desde la fundición familiar en Barcelona y luce preciosa. Ahora todos los que llegan a esta, nuestra casa, preguntan por usted y por su historia y todos los que aquí estamos sirviendo a los clientes y pasajeros la contamos emocionados. Nadie queda indiferente.
Le seguiré informando a medida que vaya obteniendo noticias.
No desespere, pronto tendré más noticias
María Rosa.

